Guido Rosas

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La riqueza de la Humildad
Escrito por Guido Rosas   
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En el artículo titulado La Envidia y el Ego, mencioné que una poderosa herramienta para trabajar contra la envida es la Humildad.

Muchos no tienen muy claro lo que la humildad representa, e incluso la asocian con debilidad y pobreza. Pero nada hay más alejado de eso. Una manera sencilla de describir la humildad es que tiene como característica el no creerse mejor o más importante que los demás, aun cuando se cuente con una mejor posición social, cultural o económica.  Cuanto más humilde, menos soberbio.

El filósofo Kant define la humildad como la virtud central de la vida, y Mahatma Gandhi, plantea que la verdad sin humildad es corrupta y resulta ser una caricatura arrogante de la verdad.

Una persona humilde es capaz de reconocer sus valores y tener una sólida autoestima, a grado tal, que no necesita ostentar su “superioridad”. No pasa la vida demostrando cuán grande, inteligente o rico es.

Como contraparte de la falta de humildad tenemos la soberbia. Ésta nos lleva a cerrarnos a ver posibilidades distintas de las nuestras.  El que es humilde está abierto a aprender de todo y de todos. El humilde aprende de sus errores y nunca se lamenta por los éxitos y logros de otros (como en el caso de la envidia), sino que los celebra y aprende a partir de ellos.

Un hombre humilde se permite aprender de sus jefes y de sus empleados, de su padre y de su hijo. Sin embargo, lo que generalmente no acepta el soberbio, quizá ciego desde su propia oscuridad, es que el humilde, aun sin proponérselo, termina siendo mucho más rico que él.

En diversas corrientes filosóficas y religiosas, la humildad se liga al amor, y la soberbia al ego. Luego entonces, propondría que si te descubres imbuido en un mundo de soberbia, en lugar de pelearte con ella te propongas trabajar en pro de una humildad personal más desarrollada. No con objeto de mostrarle a los otros “tu nueva humildad”, que podría resultar un rasgo egocéntrico más, sino a fin de trabajar desde adentro y cotidianamente esa humildad que te llevaría a aceptar el poder y las oportunidades de los otros, en el entendido de que también te conducirá a mejorar. Mientras más se tiene en calidad, más calidad puede compartirse con los demás.

Trabajando con la humildad: toma tu cuaderno de notas, observa tus sentimientos hacia otros y detecta si en ti hay rasgos de envidia. Aprende de aquellos a quienes de alguna forma envidias y, asimismo, valora los porqués.

Esta semana trabaja yendo más allá de la envidia. No compitas con otros sino contigo mismo, aprendiendo de los otros. Obtén lo mejor de ti, construye el mejor Yo que tú desees. Toma nota y busca evidencias de tu crecimiento y mejora.

No menosprecies lo simple que puede parecer esta tarea desde un rasgo más de egocentrismo; abre la posibilidad de trabajarlo y ver sus beneficios.

Ponlo en práctica, descubre sus beneficios más allá de la teoría y Reinventa tu Vida.

 

Guido Rosas

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