Guido Rosas

Estás aquí: Inicio Entre el Amor y el Ego La Envidia y el Ego
La Envidia y el Ego
Escrito por Guido Rosas   

Escucha aquí el Audioartículo:

Más allá de la religión que cada uno profese, me parece importante hacer referencia a uno de los siete pecados capitales, que está muy relacionado con el Ego y el deterioro de lo más valioso del ser humano: la Envidia.

La envidia puede ser uno de los más grandes obstáculos para crecer en nuestra propia vida y está muy ligada con los otros pecados capitales: gula, avaricia, lujuria, pereza, ira y soberbia.

Si bien es cierto que, como he mencionado, el Ego puede ser un antifaz que nos oculta la luz así como las buenas opciones y las posibilidades para crecer y mejorar como personas, también es muy probable que uno sea envidioso y no esté dispuesto a reconocerlo. O bien, si lo intuye o lo sabe, prefiera borrarlo de su mente y dejarse ir en una vida reactiva cumpliendo los caprichos de su Ego.

Algunos argumentan que la envidia tiene una faceta positiva, ya que es justo lo que impulsa la competencia para ver, comparar y buscar mejorar en lo personal; y, también dicen, que si no existiera la envidia no habría desarrollo. Dejaré este punto en el privilegio de la duda, pues prefiero ir al rescate de cómo desarrollarnos desde el corazón, al margen de esos sentimientos de envidia que lejos de impulsarnos a crecer nos llevan a destruir y destruirnos.

Por lo general, quien es envidioso está muy alerta a los éxitos o beneficios de los demás; pero no para crecer, sino para alimentar una frustración llevada por la imposibilidad de gozar lo que él ve como “privilegios ajenos”. Esto, suele ocasionar el también demeritar todo aquello que a otros los hace parecer mejores que esos a los que se envidia.

Casos recurrentes los vemos en quienes viven descalificando el éxito y los logros de otros, pretextando que ha sido gracias a “su buena suerte”, “a sus malas mañas”, o “porque la vida no es justa”. La envidia también se ve reflejada en las sensaciones de “él no debería tener lo que tiene”, “yo lo merezco más, porque él no ha hecho el esfuerzo que YO sí he hecho”;  “seguro quiere mi reconocimiento, pero mejor le hago notar sus deficiencias”, “no puedo reconocerle sus aciertos, porque entonces mis deficiencias serán más notorias”.

Al envidioso le complace desacreditar y muchas veces lo hace bajo una cubierta de “buenas intenciones” para “ayudarle a ser aún mejor”.  Aunque resalta los logros del otro, al mismo tiempo le hace notar “sus deficiencias”. Pero el envidioso también se regodea con las pérdidas ajenas: “se lo merecía”, “para que aprenda”, y muchos otros comentarios por el estilo.

La envidia carcome el corazón y es un gran enemigo del amor. Con la envidia el Ego se complace con el derrumbe ajeno, pero como suele suceder con la mayoría de las gratificaciones que recibe el Ego, ese placer es muy efímero.

Una de las maneras de trabajar la envidia es hacer un sincero análisis: ¿Qué desearía tener, qué desearía lograr o disfrutar respecto a lo que alguien de mi entorno posee hoy en día, y  reconozco que no me agrada aceptarlo?

Si sinceramente reconoces que sientes envidia de alguien, entonces pregúntate ¿por qué le envidio?, ¿cuáles son mis razones?

Y lejos de quedarte en la sensación de desagrado que la envidia genera: ¿Qué tiene esa persona, a favor, que si yo lo obtuviera o mejorara en mí (y sé que es posible) podría ayudarme a avanzar y mejorar? ¿Qué está deteniéndome a hacerlo desde mi historia personal?

Enfocarnos en lo que sentimos para trabajarlo de manera proactiva, puede ser mucho más útil que seguir afianzándonos en el dolor y en la frustración de no contar con lo que otros sí han ido obteniendo en su vida. Aun las personas que supuestamente obtienen cosas de manera gratuita, algo tienen que, si lo observamos con proactividad, puede ayudarnos a mejorar.

Cuesta mucho reconocer que una de las herramientas más poderosas para crecer como persona y lejos de la envidia es la HUMILDAD. Cualidad que merece un artículo aparte, además de una profunda reflexión personal por parte de cada uno.

Te invito a que durante los próximos días trabajes en la observación de la envidia en tu vida. Trabaja con un cuaderno de notas. Obsérvate y observa a los que te rodean, a fin de aprender de ti mismo y mejorar día tras día.

Puede ser difícil erradicar el sentimiento de envidia, pero si tomamos conciencia y trabajamos proactivamente con ella, buscando mejorar lejos de sufrir a causa de los logros ajenos, seguramente iremos sintiendo menos envidia y sí, más satisfacción.

No menosprecies lo simple que puede parecer esta tarea desde un rasgo más de egocentrismo; abre la posibilidad de trabajarlo y ver sus beneficios.

Ponlo en práctica, descubre sus beneficios más allá de la teoría y Reinventa tu Vida.

 

Guido Rosas

Curso Reinventa tu Vida

Un Video-curso online diseñado por Guido Rosas para mejorar tu vida en sólo 28 días.

Presiona aquí para leer detalles.

Sígueme

Facebook FeedBurner Linked In Metacafe MySpace SlideShare Twitter YouTube