Noviembre, 2008
A lo largo de este año, en mis artículos han estado presentes las herramientas de Autoliderazgo, título éste de mi más reciente libro en el cual muestro diversas formas de ir construyendo nuestra vida. Sin embargo, hoy, aunque será en 2009 cuando salga a la luz mi próximo libro “Dinero llama Dinero”, quiero referirme a ciertos puntos en relación con tan importante elemento, en el cual están repercutiendo diversos factores de cambio que conllevan la actual crisis mundial. Sin embargo, no es mi intención hacer un análisis económico, función que le corresponde a los economistas, sino hacer una invitación a reflexionar sobre nuestros procesos de pensamiento y sobre nuestra conducta respecto a esta crisis.
Últimamente, siendo el tema del día, escucho cualquier cantidad de comentarios respecto a la caída de las Bolsas, al incremento del dólar, a la inflación, a las tarjetas de crédito. Es decir, empieza a fluir la queja colectiva que va llevando a una sensación de más pobreza.
Pero si de abundancia se trata, es importante saber que mucho antes de convertirse en dinero, ésa inicia siendo un proceso mental. Es sabido que en la crisis internacional de 1929 muchas personas lograron hacer grandes fortunas. Por lo mismo, interesante sería analizar qué había en los procesos de pensamiento de aquellos que, lejos de dejarse intimidar y de quedarse atorados en una queja grupal, no se detuvieron en búsqueda de la oportunidad de avanzar.
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