Guido Rosas

Estás aquí: Inicio Artículos Reflexiones para mejorar... El segundo paso a la abundancia
El segundo paso a la abundancia
Escrito por Guido Rosas   
El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.
J. P. Sergent.

En el Artículo anterior hablamos de recuperar la primera norma de Autoliderazgo: Soy curioso para ganar información. Y así no irnos con la queja colectiva e ir por lo posible. Así mismo, hablamos de 3 puntos importantes en cuanto a Dinero llama Dinero:
Aprender a optimizar tus recursos personales, optimizar la posibilidad de generar mejores ingresos y eliminar las deudas nocivas a nuestra economía personal. Espero sinceramente que hayas logrado ver algún beneficio en el ejercicio de este mes que ha transcurrido. Recuerda que siempre puedes regresar a www.guidorosas.com y en la pestaña de Artículos/Autoliderazgo encontrarás las ediciones pasadas.

Hoy quiero que hablemos de la segunda norma de Autoliderazgo: Soy proactivo para construir con la información. La primera norma respecto de ser curioso sirve para ir más allá de nuestro primer juicio y buscar las oportunidades constructivas aún en las desgracias. Ahora lo importante es aprender a buscar lo posible para mejorar. Esto inicia desde nuestros procesos de pensamiento. Si nos detuviéramos un instante para pensar lo que saldrá de nuestra boca, seguramente no diríamos al menos la mitad de lo que pensamos. Un ejemplo es la crítica gratuita que sólo lastima (aunque lo digamos según nosotros por el bien del otro). La queja y la critica constantes no sirven para nada si no se trabajan proactivamente, es decir, ¿para que me quejo? ¿qué lograré con ello? ¿para qué critico? ¿qué podría ser más productivo lejos de sólo quejarme y criticar? Ser proactivos es entrenarnos a buscar el comentario que apoya, el que ayude a mejorar algo. Ser proactivos es entrenarnos a hablar con nosotros mismos para construir; ¿dónde está lo que puedo decir para construir algo mejor? ¿dónde están las oportunidades de este momento? ¿Qué puedo hacer para mejorar esta relación, esta circunstancia? ¿qué es lo mejor que yo puedo hacer para salir de esta atolladero y mejorar mi vida y mis relaciones?

Escúchate más, entrénate día a día a pensar y hablar proactivamente, para construir. No quiero decir que vayas a corregir la vida de otros con lo que tú consideras debe ser correcto. Hablo de corregir desde ti mismo. Partiendo de ti respecto de escuchar qué piensas con más calidad, buscando lo útil, hablo de que cuando de tu boca salga algo ayude lejos de lastimar y sólo criticar. Buscar lo posible para mejorar en todos los ámbitos de tu vida. Sé que mientras más personas asumamos esa responsabilidad, tendremos mejores relaciones, mejores negociaciones y en consecuencia mejores resultados.
Ahora bien, si hoy estamos buscando optimizar nuestros ingresos y egresos y liquidando nuestras malas deudas, vamos avanzando poco a poco. Quiero enfatizar que hay que estar muy alerta a nuestros procesos de pensamiento para no consentir que nuestra cabeza se regodee en la queja colectiva que sólo habla de pobreza, crisis y de no tener. Hablamos en el artículo anterior de la importancia de hacer notar todo lo que hoy sí tenemos. Requerimos conservar ese pensamiento de conciencia de lo que sí poseemos hoy y lo que agradecemos para ir generando pensamientos de abundancia. Sé lo que es una crisis personal, la he vivido y sé que es más difícil pensar constructivamente cuando la cabeza está llena de preocupaciones, pero también sé que es el momento de ser curioso, proactivo y preguntarnos dónde están nuestras mejores opciones.
En la medida que optimicemos recursos y bajemos poco a poco las deudas sé también que será más y más fácil pensar a favor. Insisto que en las épocas de las peores crisis se han amasado grandes fortunas. Lo importante es iniciar con un proceso de pensamiento lo más limpio y constructivo posible. 

Un día, estaba en Monterrey dictando un taller de Autoliderazgo. Sobre el escritorio tenía mi computadora portátil, mi proyector, una
cámara de video, una grabadora de audio, mis manuales, etcétera. Vestía un traje nuevo y unos buenos zapatos. Uno de los participantes
se puso de pie frente a todos y señalando esas cosas me dijo a voz en cuello:

-¡Qué fácil es para ti hablar de abundancia y autoliderazgo cuando posees todo eso que está sobre el escritorio!

Las miré y enseguida pensé en mis sensaciones de frustración, crisis y pobreza del pasado. Pero también pensé en mi sensación de abundancia y bienestar de ese momento presente. Guardé silencio unos segundos y respondí:

-Agradezco tu comentario y comprendo muy bien lo que me dices, así como las preguntas que te haces. No me detendré en
explicártelo, sino que a ti y a todos los presentes los invito a esta reflexión. Pregúntate: Hago las cosas que hago gracias a las cosas que
tengo, o tengo las cosas que tengo gracias a las cosas que hago.

La prosperidad es un estado de conciencia. Debemos alimentarla de pensamientos constructivos que nos lleven a acciones asimismo
constructivas, para que el resultado sea la manifestación de la abundancia y la prosperidad.

Resumiendo para poner en práctica durante este mes: Sé curioso, sé proactivo, aprende a optimizar tus ingresos y tus egresos, a liquidar las deudas destructivas por altas comisiones e intereses, a buscar los mejores servicios con mayores bondades y menores cosos. A ser más productivo de pensamiento y acción.

Un buen principio para recordar siempre: escucha y reflexiona tus procesos de pensamiento. ¡Escúchate!

Te invito a ponerte en acción y nos vemos en el siguiente artículo. Te deseo lo mejor de lo mejor hoy y siempre,
Guido Rosas

 

Síguenos en Facebook

Conoce:

Autoliderazgo

Dinero llama Dinero.

Un libro de Guido Rosas para mejorar tu vida y tus resultados en sólo 30 días.

Presiona aquí para leer detalles.

Sígueme

Facebook FeedBurner Linked In Metacafe MySpace SlideShare Twitter YouTube