Me levanto y miro el horizonte, un campo lleno de quejas. Como muchas otras veces, pienso en el lamentable significado de hablar y hablar de lo que no tenemos, del mundo que quisiéramos tener y…
Pongo el noticiario y veo que el presidente de mi país está en la reunión de las 20 economías emergentes del mundo. El G20 abarca un concepto muy amplio, aparecido a finales de la década de los años 80 para designar a los países en desarrollo que crecen a un ritmo muy superior al del resto del mundo. Y, donde ese número 20 es aproximadamente 10% del total. ¿Cómo deberíamos sentirnos, pensar y actuar al formar parte de ese 10 por ciento?
Vivimos en un mundo donde parece ser cada día más grande la competencia. Desde niños nos entrenan a competir con los demás, así sucede con los deportes, las calificaciones de clase, quién gana en los juegos en una fiesta infantil, y así, vamos aprendiendo a competir y competir para buscar ser mejor que el de enfrente.
Ya que estos aprendizajes se transfieren a lo largo de nuestra existencia, en muchas ocasiones generan grandes conflictos cuando llegamos a la vida adulta y a la vida laboral.
Una de las preocupaciones más frecuentes en muchas de las empresas con las cuales he colaborado, es el fomentar en sus equipos una mejora de actitud. Lo mismo sucede en las relaciones de pareja, de padres e hijos, e incluso, de los amigos. Se pide una mejor actitud como si tan sólo fuera una necesidad técnica y, muchas veces, aunque la gente procure mejorarla no logra un cambio substancial y constante.
Es evidente que en nuestra sociedad la gente suele estar muy ocupada en hablar, hablar y hablar, lejos de poner en práctica ese elemento que siempre puede nutrirnos de valiosa información: escuchar.
Imagina que la mayoría de las personas hablara menos y escuchara más. Escuchar más en vez de ostentar lo que uno sabe, o bien, lo que cree que sabe y lo repite por costumbre como queja o aleccionando a los demás a que sean mejores aunque él no haga nada constructivo para sí mismo.
Hace algunos meses, tras visitar Costa Rica escribí un artículo llamado “Pura Vida” (puedes encontrarlo en la sección de Artículos/Autoliderazgo). En el artículo hacía referencia a la experiencia de vivir día a día y gozar la vida como lohacen los “ticos”.
Hoy me llevé una agradable sorpresa al leer el mensaje que el presidente Oscar Arias de Costa Rica presentó en La Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.