Guido Rosas

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Sé fiel a ti mismo
Escrito por Guido Rosas   

Billy ElliotHace poco, en la televisión me topé  con una película que había visto hacía muchos años: Billy Eliot. Cuando la vi por primera vez, vinieron a mi mente los prejuicios. Hoy, que estoy trabajando tanto con el libro de Autoliderazgo, me asaltaron varias ideas que deseo compartir.


Billy sueña con ser bailarín, pero tiene la "mala" suerte de haber nacido con muchas circunstancias en su contra: es huérfano de madre, vive en un pequeño pueblo minero de la Gran Bretaña, cuenta con escasos recursos económicos, y la mentalidad de su padre y de su hermano mayor es tan limitante y tan llena de prejuicios, que eso no les permite ver lo que podría ser la realización de los sueños del pequeño de 11 años y tener el privilegio de apoyarle en el desarrollo de sus talentos.

Billy, entonces, debe lidiar con cada una de las trabas que se le presentan y empieza a buscar la manera de ir abriéndose posibilidades para lograr sus sueños.

Cuando en la trama una maestra de baile sí le brinda su apoyo, recordé una frase que hace días leí en los costados de un autobús: Las oportunidades pasan, pero si no las ves, es porque quizá no las mereces. En el caso de Billy, él sí las ve y las toma, aunque por momentos se sienta caer ante todas esas presiones y voces que le agobian. Pero también posee una carta que su madre le dejara, en la cual ella le dice "Sé fiel a ti mismo".

Cuántas veces, debido a todo cuanto nos rodea y a lo que la gente pueda pensar de nosotros, nos imponemos cantidad de trabas y justificaciones que nos llevan a cancelar nuestros sueños, a no lograr lo que anhelamos, a pesar de que a final de cuentas nos invada la frustración, el dolor, el sentimiento de pérdida.

Nuestro protagonista cuenta con tres herramientas del Autoliderazgo: la tenacidad para, una y otra vez, buscar opciones hasta encontrar las adecuadas con las cuales alcanzar nuestros objetivos. La segunda, el ir más allá de los pensamientos limitantes, ésos que suelen adquirir fuerza a partir del poder que nosotros mismos les hemos dado. Y, la tercera, escucharnos para superar prejuicios, patrones y creencias que aprendimos y dimos por ciertos en algún momento de nuestra vida. En ocasiones, el pretender complacer a quienes nos rodean, supone acabar por no complacerlos a ellos ni a nosotros mismos. 

Y como a Billy le sucede, muchas veces, cuando más cerca estamos de lograr un éxito, optamos por dar marcha atrás argumentando que si no lo obtuvimos fue porque descubrimos que en realidad no lo deseábamos. Esto, aun cuando en nuestro interior pueda generarse la frustración, la cual conlleva amargura e insatisfacción.

Te insto a escuchar dónde está eso que realmente deseas para ti, dónde está la fidelidad a ti mismo para ser mejor, para realizarte. Sí reditúa el pagar el costo de nuestros ideales. Sé que muchas veces, aun habiendo estado alerta y habiendo trabajado con tenacidad, con pensamientos constructivos y apertura para ver las posibilidades más allá de las limitantes, no obtenemos cien por ciento del resultado deseado. Sin embargo, estoy absolutamente seguro de que luchar por ser fieles a nosotros mismos, alejados de la complacencia externa, supone enriquecimiento personal si se ha hecho constructivamente y, al final del camino, el costo ¡VALE LA PENA!

 

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