Guido Rosas

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Reinterpeta a la gente
Escrito por Guido Rosas   

¿CÓMO PEDIRLE A la gente que tenga una buena opinión acerca de nosotros, cuando demostramos justamente lo contrario? 
Muchas veces, con la gente que estamos más estrechamente relacionados, ya sea empleados, familiares o amigos, estamos comunicándonos de una forma reactiva. Es decir, de una forma automática, creamos una serie de opiniones respecto de esas personas y cuando estas interpretaciones no son del todo convenientes, es muy posible que busquemos evidenciar que lo que pensamos está sucediendo en realidad.


Un ejemplo podría ser aquel empleado nuestro, o aquella persona que por cierta circunstancia tenemos cerca de nosotros y de la cual pensamos que es hipócrita. Si nosotros, de alguna manera, tomamos conciencia de que es una interpretación a partir de la cual estamos relacionándonos con ella, es muy factible que estemos, consciente o inconscientemente, al pendiente de cada una de sus acciones para poder decir que tenemos la razón buscando evidencias de su hipocresía. Cada vez que esta persona realice determinada acción, que a nosotros nos corrobore lo pensado, tendremos una prueba más para poder demostrarle a otras personas que efectivamente estamos en lo correcto: es un hipócrita.
Esa actitud de interpretación reactiva respecto a otras personas, por lo general no es productiva porque conlleva energía que nos desgasta en ese proceso de búsqueda.  Ello más bien tiende a distanciarnos de las personas. A veces, concretamente en cuanto a empleados con  los  que  tratamos,  incluso  por  decisión  propia, nos relacionamos sólo con la parte no productiva de esa relación; estamos atorados percibiendo únicamente esa parte.

Los reactivos no están ganando, no están asumiendo el liderazgo de sí mismos, se dejan llevar por sentimientos impulsivos y es de esa forma como se relacionan.
Piensa en un alguien específico y pregúntate qué tan reactiva es tu relación con esa persona a la cual después de todo mantienes cerca por propia decisión. Ahora, pregúntate cuál es su parte positiva, yendo más allá de las interpretaciones no convenientes. Con esta última pregunta no estoy invitándote a que evadas esas interpretaciones, sino que pienses en cuáles son las opciones que te generarían una relación más productiva con esa persona.
Podría sucederte con tu pareja, a quien has dejado de verle virtudes y ahora te atoras buscando la evidencia de que, por ejemplo, se levanta demasiado tarde. Sin embargo, no te detienes en los detalles que tiene a su favor y en lo que contribuiría a estrechar tus relaciones con ella.  Proactivamente podrías caer en la cuenta de que también, por ejemplo, es extraordinaria administradora de tu casa. Piensa, ¿si te comunicarás a partir de lo positivo, podrías ir en busca de una mejor relación?
Cuando nos relacionamos a partir de etiquetas más convenientes, de manera consciente, lo ideal es buscar evidencias reales y no subjetivas, y así nos permitiremos relacionarnos de una manera más cómoda. 
Te invito a que lo pruebes. Si tienes gente a tu cargo, o si existe gente con la cual inevitablemente debes mantener una relación, ya sea porque la has elegido o no, prueba durante unos días concentrarte en sus referencias productivas. Rescátalas y de esa forma podrás ponerle freno a las interpretaciones no productivas que vienen de manera reactiva. Podrás encontrar más posibilidades de relacionarte con lo provechoso de la gente y  así lograr relaciones mucho más productivas.
 

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