| ¿Y tu medalla de Oro? |
| Escrito por Guido Rosas | |||
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1 de septiembre de 2008
En las pasadas Olimpiada hemos escuchado cantidad de comentarios y visto infinidad de imágenes. Todo ello, en relación con el talento, el esfuerzo y la perseverancia. Hoy, esto me ha remitido a frases y preguntas que como muestra de cierta actitud frente a la vida, frecuentemente escucho:
¿Cómo me pides eso a mi edad?
No puedo porque soy mujer y vivo en un mundo de hombres. No tuve la fortuna de nacer en cuna de oro. Eso es para los ricos. Quien me ayudaba murió, así que ahora ya no puedo... ¿Qué más puedo hacer si…? Nada.
María, Chayito para su familia, mientras compite no grita ni exclama como su contrincante de Noruega, sino que callada hace garra de su propio valor, observa, juega con esfuerzo profundo y lucha con absoluta entrega. María, hoy posee una medalla de oro, evidencia absoluta de que sí se puede más allá de que exista una y mil circunstancias en contra, como el que de los $ 350 millones de pesos presupuestados para apoyar al deporte mexicano, uno de cada cinco millones llega a los atletas, y los otros cuatro quedan perdidos en la burocracia. María, a diferencia de muchas personas, no lo deja todo al factor suerte. Durante años, buscando mejorar y ser mejor que ella misma, ha vivido en una lucha que ahora da como fruto un ascenso. Porque a esa medalla que hoy vemos, le antecede el haber ganado muchas pequeñas e intangibles medallas de oro, pero muy reales dado el resultado que vemos de su esfuerzo. Todos, desde nuestras propias circunstancias y medios, tenemos la oportunidad de ir a por muchos éxitos. Éxitos como el construir brillantes momentos con la gente que nos compartimos. Éxitos como el cumplir los compromisos trazados en nuestras pequeñas metas. Éxitos como el no quedarnos en los obstáculos que se nos presentan para lograr nuestros sueños. Éxitos como el ser capaces de aprender de nuestros errores. Éxitos como el no permanecer en las justificaciones del no soy yo, sino los otros. Éstos y muchos más éxitos, diariamente se tornarán en el logro de pequeñas medallas de oro. Todos podemos llenar nuestra vida de medallas de oro, sólo hay que ir a por ellas, recibirlas y agradecerlas para crecer, aprender y siempre estar listos para ir a por más. Y tú, ¿cuántas medallas de oro ganarás hoy?
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