| ¿Pura Vida? ¡Pura Vida! |
| Escrito por Guido Rosas | |||
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En días pasados tuve la oportunidad de estar dos semanas en Costa Rica, país del que entre varias referencias ya conocía su muy empleada expresión “Pura vida”, y donde el primer regalo fue una franca sonrisa del “tico” que nos dio la bienvenida.
Desde el primer día me sentí arropado, como en casa: sonrisas por doquier, un trato amable y una sincera calidez. Para recorrer la ciudad, partí del centro de San José y entre las características que llamaron mi atención fue el que por ley en los restaurantes ya está incluido 10% de cargo por concepto de propina. Dado este beneficio para los meseros, pensé en la posibilidad de que esa ventaja los llevara a comportarse con una actitud displicente y falta de interés;
pero, mi suposición fue del todo errónea, pues en ellos existe un gran espíritu de servicio que en realidad les brota del corazón. En cuanto a las tiendas también descubrí ese espíritu por parte de los empleados, quienes lejos de esperar verte llegar para ser “molestados”, están dispuestos a brindarte toda su atención.
Hice varias excursiones, y entre diversos pueblos y ciudades, en ocasiones tomamos sinuosos caminos y nos encontramos con recorridos acompañados por torrenciales lluvias. En un viaje, esto puede parecer lamentable y ocasionar una constante queja colectiva contra lo que no está en las manos del hombre evitar. Sin embargo, con la muestra de todas las bondades que su país ofrece y con el empeño en hacernos pasar el mejor rato posible, los ticos siempre encuentran la manera de contrarrestar el efecto de esas inclemencias del clima, entre las cuales treinta turistas también nos vimos sorprendidos por un nublado cielo que nos impidió apreciar el cráter del volcán Poas. Aun así, por qué lamentarse si a final de cuentas contábamos con un gran cártel de ese volcán, al lado del cual, motivados por el buen humor infundido por nuestro guía, todos pudimos fotografiarnos.
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