| El autoboicot |
| Escrito por Administrator | |||
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Ernesto necesitaba que alguien lo ayudara a transcribir un libro. Un amigo en común le dijo que Leticia podría hacerlo y que además estaba muy necesitada de dinero para pagar algunas cuentas pendientes.
Agradecida, Leticia aceptó el trabajo y le aseguró a Ernesto que a más tardar lo tendría listo en 10 días; que reconocía mucho el apoyo, porque sin ella haberlo pedido, recibió más de 50 % de los honorarios acordados. La intención de Ernesto era evitarle la presión del pago de su tarjeta de crédito y que pudiera cumplirle con más tranquilidad.
Diez días después, Ernesto llamó a Leticia para acordar una cita y pasar a recoger el trabajo; sin embargo, ella no aparecía por ningún lado. Tras la insistencia de mi amigo, él logró que dejara con uno de sus hijos lo ya terminado. Ernesto le informó al muchacho su urgencia del resto y que el plazo de entrega había vencido.
Días más tarde, ante la imposibilidad de localizarla por teléfono, Ernesto fue a casa de Leticia. Eran las seis de la mañana, hora a la cual estaba seguro de que la encontraría. Ella, muy molesta, le gritó que no tenía ningún derecho a despertarla, a intervenir en su privacidad, que él no era nadie para exigirle nada y que lamentaba su falta de comprensión respecto a la terrible situación por la cual atravesaba. Debía comprender que había estado ocupada y, además, “él no le daba de comer”. Por otro lado, ni siquiera recordaba el monto del anticipo que había recibido.
Cuatro días después (21 en total desde el primer acuerdo), ella le entregó el trabajo a mi amigo. Él lo revisó, terminó de formatearlo para dármelo y al poner punto final, no sólo lo hizo en el texto trascrito sino también en la relación con Leticia. Ella, se sintió victimizada y ofendida por el supuesto maltrato y por las innecesarias exigencias.
Muy a menudo veo situaciones de este tipo, experiencias que parecen no servir a quien prefiere perderse en el autoboicot. Pero no quiero detenerme mucho en el tema, prefiero dejar sólo unas preguntas de reflexión:
• ¿Ella hizo algo para que esto ocurriera? Te invitó a reflexionar en lo que ella perdió. Por mi parte, quiero mencionar lo que obtuvo: rompió una relación y también cerró la posibilidad de negocios futuros. Desde sus creencias confirmó que su vida es miserable, incomprendida. Confirmó que la vida es dura, y por lo mismo, ella siempre sufrirá.
Me gustan mucho este tipo de historias, pues llevarlas a nuestra vida nos ayuda a observarnos. Es valioso detenernos a ver si en nuestra forma de actuar existen semejanzas con las de otros y, entonces, preguntarnos una y otra vez qué podríamos aprender para, lejos de perder relaciones y beneficios, lograr fortalecernos día tras día. Una buena reflexión, indudablemente.
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