| Cerrar Círculos |
| Escrito por Guido Rosas | |||
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Octubre de 2008
Durante nuestra vida somos partícipes en cantidad de eventos y relaciones. Los hay marcados por determinado tiempo, como por ejemplo el estudiar la primaria, lo cual supone un periodo de seis años, así como el resto de nuestros estudios. Ahora bien, en ocasiones no es posible conciliar, pues aunque yo busque rescatar la relación, en la actual forma de ser del otro han intervenido experiencias de vida llenas de frustraciones, metas no logradas y muchos más elementos que le han llevado a una conducta no deseable. Ahí, sólo queda nuestro balance personal de costos y beneficios, y entonces decidir si continuamos o ha llegado el momento de partir. Cuando hablo de Autoliderazgo, siempre doy relevancia a “escuchar”. Escuchar más allá de las palabras, escuchar el conjunto de palabras y acciones, dejando a un lado nuestros impulsos primarios. Escuchar buscando la parte constructiva. Tratándose de relaciones consanguíneas, es imposible romper ese vínculo con nuestros padres, hijos, hermanos u otros familiares. Pero el que de por vida exista ese lazo, no quiere decir estar obligados a vivir unidos a una relación permisiva, enfermiza y destructiva. Lo ideal es siempre mantenernos muy alerta a lo más conveniente, y si no hay modo de negociar con la contraparte, entonces habrá que soltar esa relación. Ello no significará un acto de desamor, sino el simplemente no quedarme permitiendo que esa persona me dañe, aun cuando permanecerá mi amor por ella. Si deseo cerrar un círculo con un trabajo que hoy no me es conveniente, primero buscaré las herramientas para lograr la mejor solución posible. Si decido terminar una relación y cerrar mi círculo con ésta, lo haré sin resentimientos ni remordimientos a fin de lograrlo de una manera sana, sabiendo que estoy dispuesto a pagar un costo. Y lo mismo aplica a los sueños caducos, a las metas que por estar a destiempo para continuar en busca de ellas, sólo nos mantienen en una inútil inversión de nuestra propia energía. Pero, aprender a cerrar círculos en relaciones personales, trabajos, esperanzas, sueños, etc., supone una gran responsabilidad. Es asumir nuestra conducta sin lamentarnos desde nuestra víctima interior. Asumir que cualquiera que sea la opción elegida, siempre implicará un costo y un beneficio en nuestra vida. Es necesario aprender a cerrar círculos para darles paso a ésos que no desgastan nuestra energía y sí nos aportan buenas vivencias y agradables eventos, los cuales traerán consigo relaciones sanas y constructivas. Te invito a reflexionar en tu vida actual, a pensar en tus eventos y relaciones. En ésos que son productivos y te ayudan a crecer, así como también en los que te frenan y te desgastan. Reflexiona sobre tus posibilidades, sobre tus costos y beneficios, y entonces podrás determinar qué círculos vale la pena cerrar para abrirle el camino a otros nuevos y más productivos, con los cuales día tras día logres una vida mejor.
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