Ayer por la noche pensaba que la vida es como una película.
A lo largo de nuestra historia vamos filmando metros y metros de cinta con escenas compartidas en diversas circunstancias y con cantidad de personas.
Muchas de las escenas que filmamos pueden ser grandiosas, claras, bien iluminadas, interesantes, lo suficientemente divertidas y entretenidas para ser usadas en la creación de una buena historia. Pero también, como en todas las películas, muchas terminan siendo escenas fallidas, con errores garrafales, malas actuaciones, accidentes técnicos, mal iluminadas, oscuras, con ruidos no deseados y múltiples problemas o desacuerdos.
Hablar del ego puede ser un tema tanto complicado como extenso, no encontraremos la misma definición si buscamos hacerlo a través de Freud, que si buscamos definirlo a través del Budismo o de la apreciación popular.
Con el fin de hacerlo práctico, me quedaré con la simple definición que se refiere a ese YO que busca la regulación, el control y complacencia de los deseos para si mismo.
Observo que la gente muchas veces se preocupa por tener planeaciones estratégicas, objetivos concretos, metas claras, acciones, pasos ordenados y estructuras confiables para lograr sus sueños y metas. Hacen buenos proyectos buscando resultados favorables. Pero una de las deficiencias que también observo es la que se refiere a los hábitos para ejecutar las acciones que los lleven a dichos resultados.
A partir de lo que se dice en los noticieros todos los días creo que lo más importante es que cada uno de nosotros mejoremos de manera individual para salir, como sociedad, del embrollo en el que parece estamos metidos.
Siempre propongo empezar a mejorar de manera individual desde la idea de que la sociedad es un grupo de individuos. Lo primero que propondría es buscar el punto en el que particularmente estamos detenidos y lejos de echar, como casi siempre, la culpa para afuera, nos diéramos tiempo para reflexionar sobre lo que personalmente hacemos para estar donde estamos. Una vez asumida la responsabilidad personal es importante comprender que siempre hay oportunidad de cambio y mejora sólo que, quizá, no como quisiéramos; hay que buscar lo que sí puede hacerse.
En estos días “de terrible crisis”, la gente sigue vendiendo, comprando, contratando, comercializando, estableciendo relaciones personales y de negocios, ganando y siendo exitosa.
La superación personal implica estar abierto a la posibilidad del cambio, no encasillarse ni encasillar a los demás. El encasillamiento es una manera de rehuirse a las experiencias nuevas, de seguir siempre en la vieja rutina. El encasillamiento se consigue poniéndose etiquetas a sí mismo y poniéndoselas a los demás.