Guido Rosas

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Sé tu propio padre.
Escrito por Guido Rosas   

1 de Junio de 2008

En este momento de mi vida en el que gran parte de mis energías están canalizadas a hablar de autoliderazgo, y considerando que este mes se celebra el día del padre, pienso que de alguna manera ser tu propio líder se relaciona con ser tu propio padre.

Existen muchos tipos de padres, entre ellos:

* El que te apoya y te ayuda a avanzar y crecer.
* El padre que siempre ve tus limitaciones y vive reprendiéndote.
*  El padre que castra todo cuanto el hijo desea hacer motu propio y lo invalida por no tratarse de una idea original de él.
* El padre conciliador que siempre busca el punto medio.
* El padre consentidor que deja a sus hijos hacer lo que desean, consecuentando todos sus actos a pesar de considerarlos incorrectos.

Cuando uno juega a ser su propio padre, también puede asumir los tipos de paternidad mencionados.  ¿Cómo te tratas a ti mismo? ¿Qué tipo de padre de ti mismo eres? ¿Qué clase de relación llevas con tu yo interior?

Si tu hijo falla en alguna tarea, obligación u objetivo, ¿qué tipo de acciones determinas a partir de esa falla? ¿Le ayudas a crecer? ¿Le preguntas dónde pueden estar las soluciones? O simplemente prefieres hacerte de la vista gorda y si es necesario, le resuelves el problema aun a sabiendas de que eso implica una solución momentánea cuyo costo, a mediano plazo, será más elevado que una corrección en su momento.

Cuando escribí la novela “La isla de las cuatro piedras”, me di a la tarea de estudiar sobre cuatro formas de amar: Eros, Filia, Storgé y Ágape.

Descubrí a Ágape como un amor de conciencia, con una responsabilidad más allá de la complacencia y de lo fácil de satisfacer mis deseos primarios para buscar las herramientas que ayuden a crecer a quien digo amar. Trabajar con mi conciencia y buscar lo que se debe hacer y no únicamente lo que pudiera resultar el camino más fácil; algo así como el famoso pecado de omisión a fin de que la circunstancia me sea más leve sin haberla resuelto de tajo en su momento.

A veces formamos a nuestros hijos en un camino de complacencia absoluta, lo cual es“cómodo” para ambos. Esto nos ayuda, por supuesto, a evitar problemas ydiscusiones. Nos volvemos permisivos aun cuando el costo posterior llegue a ser terrible.

Amar con Ágape, es amar con responsabilidad. Es amar más allá del confort propio de quien dice amar. Es ayudar al ser amado –en este caso nuestros hijos– a encontrar las herramientas necesarias para crecer y lograr una vida mejor. Como padre, puede dolerme reprender a mi hijo, pero mi conciencia determina que más allá de ese dolor, será lo más conveniente para el futuro del ser que amo; ayudarle a crecer. Esta forma que hoy me duele, mañana aportará un beneficio.

Hace mucha falta que, como padres, trabajemos este proceso de amor de Ágape: asumir la responsabilidad de ejercer una buena labor.

Si eres padre de familia, te invito a que reflexiones respecto a qué estás haciendo con tu responsabilidad como tal para formar a tus hijos más allá de tu confort, más allá de las complacencias que pudieras tener para con los seres que amas, o para ti mismo. Trabajar con conciencia para actuar con disciplina y exigir opciones que tal vez en este momento te serán incómodas, pero cuyo resultado supondrá formar mejores seres humanos.

Y a esos que no son padres de familia, también los invito a trabajar en sí mismos esta reflexión, a estar alerta para amarse con conciencia, amarse con una observación que les permita prestar atención a su niño interior y de esa manera seguir formándose. ¿Dónde están las cosas que se requiere observar para asumir responsabilidad y trabajar con objeto de ser mejor cada día?

Propicia mejores conversaciones contigo, sé un padre formativo de ti mismo y de tus hijos. Deja de lado, o en la medida de lo posible, la autocomplacencia para así buscar la productividad del ser humano.

Te dejo esta frase que, estando  alerta a ella durante el mayor tiempo posible, contribuirá a la formación de tus hijos y a lograr una mejora en tu yo interior:  

Hoy hago lo mejor que de mí depende para ayudar a mi hijo a crecer y ser mejor cada día.

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

 

Guido Rosas

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